La magia del continente africano

Cuando dicen que Africa tiene algo de mágica, una especie de poder de atracción que hace que quieras volver, es por algo. Africa ofrece unos paisajes y unos momentos llenos de colores y sensaciones tan especiales que no podrás olvidarlos jamás.

Recuerdo sobre todo una noche en el campamento de Selinda (Botswana). A altas horas de la madrugada una manada de leones nos sacó de las profundidades de nuestros sueños. La tela semitransparente de la tienda y la luz de la luna hacían que pudieras ver perfectamente lo que estaba ocurriendo en el exterior. Y ahí estaban. Una decena de leones vagando a sus anchas por el campamento, curioseando, jugando con los cojines de las sillas que teníamos justo en la puerta de nuestras tiendas... Sus profundos rugidos en medio de la, por lo demás, silenciosa noche impresionaban al más valiente. Fue un grandísimo momento. Y, por si os lo preguntáis, no, no pasamos miedo. Fue mágico. Al día siguiente pudimos ver a los leones más de cerca, jugueteando las madres con sus cachorros.

La riqueza de la vida salvaje en estas tierras no te deja descansar ni un minuto: las manadas de búfalos a la carrera, francamente impresionantes por lo compactas que son, las graciosas y elegantes jirafas, los estilizados guepardos, los graciosos impalas... Paul (nuestro guía durante esos días y de quien guardamos un excelente recuerdo), gran conocedor de la naturaleza y mostrando un gran respeto por la misma, supo transmitirnos y hacernos disfrutar de cada uno de los instantes que estábamos viviendo. Estuvimos además, en todo momento, en buenas manos.

Otra escena maravillosa que tuvimos la suerte de presenciar la protagonizó una familia de elefantes. Bajábamos en canoa por el Zambezi y estos elefantes decidieron cruzar a un islote, delante de nosotros. Cuidadosamente, nos paramos en la orilla para observarlos. Cuando por fin se decidieron, los elefantes comenzaron a cruzar el río formando una rigurosísima fila india. Un pequeñín cruzaba, muy obediente, agarrado con la trompa a la cola de su madre.

En esos días estábamos alojados en un campamento a orillas del río. La primera noche apenas nos dejaron pegar ojos los hipopótamos que viven en el Zambezi. Emiten un sonido que no sabría muy bien como describir. Quizás como una especie de risa melancólica... El primer dia no sabes muy bien si el ruido proviene de algo más lejos en el río o si los hipopótamos están a tus pies: las habitaciones están abiertas a la naturaleza y sólo te separan del río unos cuantos metros de vegetación y tres pequeños escalones. Te aseguran que los hipopótamos no pueden subir esas escaleras porque tienen las patas demasiado cortas... Pero la primera noche todos los ruidos son inquietantes y ¡¡no sabes si el hipopótamo va a venir a hacerte cosquillas en las plantas de los pies!!

Al pasar los días te vas acostumbrando a los ruidos. Es más, de vuelta a la civilización, incluso echas de menos aquellos inquietantes sonidos llenos de encanto y magia.

© Texto - Núria Quintana

Algunos consejos para este tipo de viajes:

Las limitaciones de peso implican reducir al máximo el equipaje. Pero fotográficamente es una ocasión única: ¿qué nos llevamos y qué dejamos?

  • Mi equipo consistió en dos cuerpos de cámara (Canon EOS3 y EOS30), un objetivo 28-135mm IS en la EOS30 y otro 300mm f4 en la EOS3. Buenas alternativas serían los zoom de rango 100-400 f4 que fabrican Canon, Nikon o, más económicos pero de buena calidad, Sigma o Tamron.
  • Un multiplicador de 1.4x será útil para darnos un poco más de alcance, sin perder las prestaciones de autofoco de nuestra cámara (el 2x no es una buena idea ya que se pierden tanto la capacidad de autofoco como 2 diafragmas de velocidad).
  • El trípode lo podemos dejar en casa ya que dentro del vehículo (desde donde se realiza la mayoría de la fotografía) no se puede utilizar. En cambio, un buen "bean bag" como el que ofrece Kinesis y que se podrá llenar de arena una vez en el destino será de mucha ayuda.
  • El filtro más útil será el polarizador y, especialmente, uno cálido como el Warming Polarizer Plus de Singh-Ray. No estara de más llevar un filtro UV siempre puesto para proteger nuestros objetivos del polvo.
  • Será importante llevar muchísima película. Más vale que sobre que no que falte porque, una vez allí, no será facil encontrar. A mi me gusta Fuji Velvia por sus colores saturados y la nueva Velvia 100F aporta un poco más de velocidad y mantiene una alta saturación.

Otras cosas a tener en cuenta son:

  • Las mañanas son frías y al mediodía hace calor. Lo mejor es vestirse con varias capas que podremos irnos quitando para estar cómodos en todo momento.
  • Para poder fotografiar eficazmente, nunca debe haber más de dos personas por banqueta en el coche.
  • El polvo será el mayor enemigo de tu cámara en este viaje. Una bolsa (incluso de basura) para proteger la cámara mientras estás en el vehículo es esencial, especialmente a la hora de cambiar el objetivo.
  • Si el equipo es digital conviene asegurarse de cómo se va a poder cargar la batería en cada campamento y dónde vamos a descargar nuestras tarjetas de memoria (una opción sería el FlashTrax de SmartDisk). Será importante tomar todas las precauciones posibles para que no se meta polvo en el sensor.

Enlaces de Interés:

  • Lonely Planet - Guía general sobre Botswana
  • CIA World Facts - Información Geopolítica sobre Botswana
  • Botswana - Página oficial del Departamento de Turismo de Botswana
  • The Selinda Reserve - Información sobre la reserva de Selinda y sus dos campamentos.
  • Tongabezi Lodge - Hotel a orillas del río Zambezi, próximo a las cataratas Victoria.
  • Jack's Camp - Campamento al estilo del siglo XIX al borde de los Makgadigadi Pans.
  • Tusk Trust - ONG para la protección del hábitat y la vida salvaje en Africa.

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